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Columna: Sentido Común

Gabriel García-Márquez

A principios de octubre denunciamos en SENTIDO COMÚN el contrabando de ganado que se estaba dando en la frontera con Guatemala, con la complacencia de asociaciones ganaderas de Chiapas y funcionarios de la SAGARPA.
Dimos cuenta de cómo se realizaba el trasiego de ganado de manera ilegal y como se legalizaba en territorio nacional, afectando directamente a los productores mexicanos que se enfrentan a una competencia desleal y desigual.
En este acopio clandestino participan también productores y dirigentes ganaderos a quienes no les importa la situación económica del sector y por supuesto nada más les interesa enriquecerse, aunque a su paso estén llevando a la ruina a los productores que le tienen amor al campo y que no se rajan aun cuando la situación por la que atraviesa la ganadería mexicana sea tan grave.
Quienes han venido denunciando este ilícito hablan de más de un millón de cabezas al año, que pasan sin papeles por esta frontera sin que las autoridades hagan nada por evitarlo.
Tal parece que ahora sí, las denuncias presentadas por los ganaderos se van a atender y los dirigentes de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG) que preside Oswaldo Cházaro, se han preocupado por detener el contrabando de ganado y se logró que México y Guatemala firmaran un memorando de entendimiento para ponerle un hasta aquí al trasiego ilegal de ganado.
Este jueves en la sección de negocios del periódico Reforma, la columna financiera CAPITANES da cuenta de esto que llamó “Alivio para ganaderos” al hacer público que esta confederación llevaba mucho tiempo tratando de impedir el contrabando de ganado procedente de Centroamérica. Aun cuando esto no sea del todo cierto, porque el dirigente en realidad no se ha preocupado nunca por sus representados.
Tel como lo menciona la columna Capitanes “La nula vigilancia en la frontera sur de México, propició que el flujo ilegal de ganado, por efecto de precios, paridad y demanda de mercados, fuera incrementando sus volúmenes con efecto negativo a su sector. “
Con la firma de este acuerdo entre los gobiernos, al que llaman “memorando de entendimiento” para frenar el trasiego ilegal de ganado, tiene como finalidad ordenar el comercio entre los dos países.
Aun cuando no todo es mérito de Oswaldo Cházaro, como lo han afirmado los ganaderos, es un buen logro y ahora lo que se requiere es darle seguimiento y procurar que se cumpla, para evitar el comercio informal que no nada más pone en riesgo al mercado nacional, sino también el estatus sanitario del hato ganadero del país.
Por cierto, ha sido muy difícil para los ganaderos nacionales poner en práctica las políticas y reglas impuestas por el gobierno; sin embargo, todos están haciendo el esfuerzo para estar en regla y cumplir con los programas que la SAGARPA requiere, pero es muy importante que las asociaciones ganaderas les brinden más apoyo y asesoría a los productores que carecen de preparación y recursos para estar al corriente como unidad productiva y que la SAGARPA simplifique sus procedimientos para que todo sea más fácil y el pequeño productor pueda cumplir.
El primer paso está dado, ahora toca a las organizaciones dar los siguientes para proteger los intereses de la ganadería nacional en su conjunto, no nada más los intereses de sus dirigentes.
En efecto, como lo señala CAPITANES, los ganaderos trabajan duro en el diseño y aplicación de políticas públicas y los programas para la consolidación de una ganadería sana, pero es necesario que se les apoye abaratando los insumos y los medicamentos veterinarios que últimamente han ido al alza.
Por cierto, cuánta falta hace un dirigente nacional de la talla de don Octavio Ochoa y Guilebaldo Flores Fuentes, que se preocupe por los problemas de los ganaderos y que la ganadería mexicana vuelva a ser ejemplo en América Latina como lo fue en el pasado.

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