El Rastrojo Copala es una comunidad del municipio oaxaqueño de Santiago Juxtlahuaca.

Por Roberto Fuentes Vivar

El Rastrojo Copala es una comunidad del municipio oaxaqueño de Santiago Juxtlahuaca.

Ahí ninguna de las 91 viviendas cuenta con computadora y cero de sus 646 habitantes tiene acceso a los servicios de instituciones de salud.

La marginación de esa pequeña comunidad, a la que solo se puede llegar caminado en una terracería, se demuestra con los siguientes datos: un total de 41 jóvenes de la generación de entre 15 y 24 años de edad han asistido a la escuela. La mediana escolaridad entre la población es de únicamente cuatro años.

De El Rastrojo salió hace algunos años la niña Sara Yessica Martínez Flores para irse a estudiar al Centro Universitario de la Costa (CUCosta) en Puerto Vallarta, Jalisco.

Ella apenas hablaba español y había estudiado la primaria y la secundaria en su lengua materna, el triqui. No hablaba completamente el español cuando llegó a vivir con dos de sus hermanas en Puerto Vallarta.

Huyó de la marginación de uno de los poblados más marginados de una de las culturas más marginadas de Oaxaca, una etnia que se ha enfrentado a la pobreza, a los asesinatos y a la expulsión permanente (por motivos económicos, sociales y políticos) de sus habitantes hacia la capital de Oaxaca y la Ciudad de México.

Para la preparatoria y los estudios profesionales obtuvo becas del propio centro universitario que la acogió. Ahí dominó el español. Poco después ingresó a la Cisco Networking Academy, una institución que está cumpliendo 20 años con 88 mil estudiantes inscritos en 491 academias en toda la República. En dos décadas tiene ya más de medio millón de egresados.

Hoy, Sara Yessica es el ejemplo de esta academia de Cisco para motivar a los jóvenes a vencer las dificultades y especializarse en alguna de las profesiones cibernéticas del futuro.

La niña triqui, hoy de 24 años (aunque parece de 16) recuerda: “para ir a la escuela desde El Rastrojo tenía que ir caminando cuatro o cinco kilómetros, todos los días. No había camiones, ni vehículos que pudieran llevarnos hasta Santiago Juxtlahuaca”.

Es la penúltima de 10 hermanos y es una de las primeras mujeres mexicanas que se ha especializado en telemática, la disciplina científica y tecnológica que analiza e implementa servicios y aplicaciones de los sistemas informáticos y de telecomunicaciones, como resultado de la unión de ambas disciplinas.

Lamentablemente, en El Rastrojo ni siquiera hay teléfono. Por eso dice que para que su comunidad pueda vencer la marginación en la que vive, lo primero que debe haber es internet y teléfono para que la gente se comunique con el exterior. “Hay que ir hasta Putla o a Juxtlahuaca, para usar el teléfono o la internet”.

Las estadísticas de marginación son avasalladoras: de las 91 viviendas, 57 tienen piso de tierra y 32 tienen una sola habitación. Solo hay una lavadora en toda la comunidad, pero eso sí, hay 35 televisiones. De la población mayor de 15 años, 140 no tienen ninguna escolaridad, 127 tienen una escolaridad incompleta. 33 tienen una escolaridad básica y 36 cuentan con una educación post-básica.

Pude hablar con Sara Yessica por teléfono, gracias a una conexión de Cisco y ella me dijo tajante. “Nos urge una carretera y teléfonos e internet. Si se quiere sacar al pueblo de la marginación, eso es lo que se necesita”.

Concluyó sus estudios profesionales con un promedio de 9.1 y si bien todavía no domina el inglés “ya lo entiendo y lo puedo leer, sobre todo porque en mi profesión hay muchas palabras en inglés”.

-¿Te costó mucho trabajo pasar de la lengua triqui al español y al inglés especializado en tecnología?

-Muchísimo. Al principio no entendía todo, pero poco a poco fui aprendiendo.

“Ya casi son trilingüe”, dice la joven que bromea todavía con risa de niña.

De acuerdo con Rebeca de la Vega, directora de Responsabilidad Social Corporativa de Cisco Latinoamérica y Federico Ortiz, gerente de Responsabilidad Social Corporativa y Networking Academy Cisco México, Sara Yessica es el ejemplo que esta empresa global de Tecnología de la Información va a utilizar, a través de un video, para motivar a las mujeres que estudien carreras cibernéticas.

De hecho, explican, Cisco Networking Academy se ha consolidado como un semillero de nuevos talentos y profesionales certificados para la industria de Tecnologías de la Información y Comunicación. Es un programa de formación de habilidades y carrera de TI, que desarrolla el talento necesario para impulsar la economía digital.

También es un ejemplo para el CUCosta. La coordinadora de la licenciatura en Ingeniería en Telemática, María del Consuelo Cortés Velázquez, señaló: “estamos orgullosos de Sara y agradecidos porque ella es quien decide sí o no hacer las cosas, y eso habla de las ganas de superarse. Eso es motivante para otros chicos”.

Sus padres no tenían para costearle una carrera como medicina. Pero ella apostó por una profesión más compleja como la telemática y venció. Dice el filósofo del metro: Veni, Vidi, Vici, en triqui se dice Sara Yessica.

Claroscuros de la inversión

Al inicio del segundo año de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, los datos que fluyen (todavía del año pasado) sobre la inversión son de claroscuros, lo que permite afirmar que los grandes empresarios y los capitales extranjeros tienen confianza en el país, pero la iniciativa privada nacional se niega hacer esfuerzos para invertir.

De acuerdo con el INEGI, la Inversión Fija Bruta, que representa los gastos realizados en Maquinaria y equipo de origen nacional e importado, así como los de Construcción, registró un descenso en términos reales de 1.5 por ciento en octubre de 2019 frente al mes inmediato anterior. Por componentes, los gastos en Maquinaria y equipo total disminuyeron 1.8 por ciento y los efectuados en Construcción se redujeron 1.7 por ciento.

En su comparación anual, la Inversión Fija Bruta cayó 8.7  por ciento en términos reales en el décimo mes del año pasado. A su interior, los gastos en Maquinaria y equipo total retrocedieron 9.5 por ciento y en Construcción ocho por ciento, con relación a los de octubre de 2018.

Estos datos en síntesis, quieren decir que los empresarios no quieren invertir para mejorar su producción ni para ganarle a la competencia: O quizá simplemente se trata de hacerle imposible la vida imposible al gobierno actual.

Pero, en otras áreas, los grandes inversionistas mundiales institucionales sí tienen confianza en el país, porque la inversión de extranjeros en bonos gubernamentales colocados en el mercado de deuda interna fue, a diciembre pasado, de 109 mil 25 millones de pesos, monto 5.35 por ciento superior al reportado el mes previo. Eso representa la cifra más alta del año y desde septiembre de 2016, según datos del Banco de México.

Es decir que los empresarios e inversionistas extranjeros sí apuestan por el futuro de México a corto y largo plazo. Lo malo es que se trata de inversión especulativa, mientras que la que reporta el INEGI es inversión productiva. Ojalá pronto se comience a revertir la situación en la formación de capitales para adquirir maquinaria y equipo.

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