Columna: Sentido Común

Ahora resulta que tenía que morir una maestra y su alumno para descubrir que el abuelo del niño era un hombre dedicado a delinquir y que, de no haber sucedido la tragedia del Colegio Cervantes en Torreón, seguiría operando muy quitado de la pena porque quienes están encargados de investigar andan bien ocupados en oros menesteres.

Como tanto se ha comentado ya en los medios de comunicación, en artículos de fondo y columnas de opinión, hay muchos factores que pudieron haber influido para que el niño José Ángel cometiera este lamentable crimen, en el cual él también perdió la vida.

Pero nadie imaginó que el ambiente familiar que rodeaba a este menor fuera tan especialmente tóxico y dañino, empezando porque su madre falleció en el quirófano cuando le practicaban una liposucción y su abuela materna también murió en medio de un altercado toda vez que era pareja sentimental de un sicario. El padre ausente lo era porque estuvo preso por narcotráfico en una prisión de EU y luego de purgar su pena salió libre y fue deportado a México desde octubre pasado sin que hasta la fecha se sepa nada sobre su paradero.

Luego de las investigaciones realizadas para saber de dónde sacó las pistolas el niño José Ángel para cometer el asesinato, se descubrió que eran del abuelo, un hombre de 58 años que resultó ser toda una fichita dedicado el lavado de dinero, con un flujo de efectivo de 121 millones de pesos y que ha adquirido10 vehículos de lujo en tan solo dos años, evadiendo al fisco. Afirman que también la abuela se dedica al mismo negocio, así que ni modo de decir que pobrecita de la abuelita, porque resulta que también está bajo investigación.

Resulta que el niño José Ángel vivía rodeado de delincuentes y que su ejemplo a seguir era nada menos que su abuelo que se dedicaba al lavado de dinero y quién sabe qué otras cosas más, porque tenía armas en su casa y hasta le enseñó a tirar al nieto que supo cómo disparar con un arma en cada mano sin temblar.

Este suceso suena tan trágico e increíble como una serie de Netflix, pero hay que creerles a las autoridades y pensar que no es una historia de ficción redactada solamente para resolver un caso, que podría haber quedado nada más en un tiroteo escolar en que los pobres abuelitos se quedan tristes y desconsolados por la muerte de su nieto.

Por lo visto el futuro de José Ángel no era muy promisorio y tal vez iba a acabar mal tarde o temprano, pero esto no significa que su vida tenía que terminar así y menos a tan temprana edad. Es muy doloroso entender que ese podría ser el destino de tantos niños mexicanos que viven en un ambiente familiar como éste.

EL PUNTO DE VISTA DE UNA MAESTRA

Por cierto a raíz de la publicación del tema “Mochila Segura También en Casa” en Sentido Común, recibí un excelente comentario de una prestigiada maestra que transcribiré textualmente: “Estoy totalmente de acuerdo, lo más recomendable es legislar a favor del operativo Mochila Segura (en casa y escuela), que los padres o familiares que ejercen tutoría de menores eduquen y disciplinen cuando sea necesario y, principalmente, que reporten si hay alguna situación dentro del entorno familiar que pueda afectar la conducta o estado emocional de los niños. A mi juicio si los padres o tutores no van a ejercer una debida supervisión de los contenidos que sus hijos leen, comparten o juegan en internet y demás medios electrónicos, que se restrinja su uso a menores hasta los 14 o 15 años o que los padres respondan si autorizan su uso. Como docente me siento impotente y vulnerable, muchos dicen que nuestra labor es muy fácil, cuando la realidad es que cada vez nos cuesta más conocer y atender a las nuevas generaciones, la crisis de valores y la falta de apoyo en casa va al alza y aunado a todo el contexto del país (delincuencia organizada, corrupción e impunidad) lo que perciben nuestros pequeños es violencia y más violencia”.

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Esta entrada tiene un comentario

  1. Julio Melo Bautista

    Saludos amigo autor de cien años de soledad

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