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Realizar dietas “disponibles y asequibles” con alimentos tradicionales, es fundamental para los grupos más vulnerables

Las dietas tradicionales e indígenas deben promoverse a fin de establecer un sistema alimentario que respete el medio ambiente, la cultura y el bienestar de las personas, condiciones fundamentales del desarrollo sostenible, afirmó hoy la FAO.

Realizar dietas “disponibles y asequibles” con alimentos tradicionales, es fundamental para los grupos más vulnerables, “con el propósito de mejorar la salud de la gente”, afirmó Qu Dongyu, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Dijo que a pesar de “los beneficios de las dietas, a menudo se descuidan debido a los cambios en los hábitos alimentarios y patrones de consumo, provocados por factores como el crecimiento demográfico, la globalización, la urbanización, las presiones económicas y el rápido ritmo de vida”.

De acuerdo con los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), Naciones Unidas señala que de forma adecuada, la agricultura, la silvicultura y la acuicultura “pueden suministrar comida nutritiva a todo el planeta, así como generar ingresos decentes, apoyar el desarrollo centrado en las personas del campo y proteger el medio ambiente”.

Señala que los suelos, océanos, bosques, enfrentan degradación debido a procesos de sobreexplotación, además el cambio climático aumenta riesgos asociados a desastres naturales como sequías e inundaciones.

Advierte que se “necesita una reforma del sistema agrario y alimentario mundial para nutrir a los 815 millones de hambrientos que existen actualmente en el planeta y a los dos mil millones de personas adicionales que vivirán en el 2050”.

Al respecto, Qu apuntó que las dietas saludables tradicionales e indígenas “encierran la sabiduría de nuestros antepasados y la esencia cultural de generaciones enteras”.

Ejemplificó que esa alimentación puede verse actualmente en la dieta mediterránea, que contiene una gran ingesta de hortalizas, frutas, legumbres, hierbas y aceite de oliva; además en la nueva dieta nórdica, la tradicional japonesa y la cocina regional del Sur de China.

El año entrante se cumplirá una década desde que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declarara a la dieta mediterránea como patrimonio cultural inmaterial por lo que la FAO e Italia realizarán varios seminarios sobre diferentes aspectos de esta dieta.

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