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Reconocida por la revista Forbes como una de las 100 mujeres más poderosas de México, la ingeniera y científica Carmen Félix ha dedicado su vida al espacio y a abrir caminos para la juventud

Por Martha Mariano | campus Monterrey

A los 5 años, Carmen Félix ya se preguntaba de qué están hechas las estrellas y qué hay más allá del cielo, pero nunca imaginó que se convertiría en la primera astronauta análoga mexicana, en una simulación llevada a cabo por la NASA en el Mars Desert Research Station.

Por su trayectoria y logros en el mundo de la ciencia y la tecnología, la joven sinaloense de 33 años de edad será reconocida por su alma máter con el Premio Mujer Tec 2019.

Carmen estudió Ingeniería en Electrónica y Telecomunicaciones en el Tec de Monterrey y cuenta con una maestría en Ciencias Espaciales en la International Space University en Estrasburgo, Francia, grados que la llevaron a luchar por uno de sus mayores sueños, reconoció.

En el 2016, Carmen partició en una simulación llevada a cabo en el Mars Desert Research Station, un lugar en la tierra en el que existen condiciones muy similares a las de Marte. Y fue la primer mexicana en lograrlo.

Además, en el 2009, la EXATEC fue la única mujer mexicana en la NASA.

“Siempre supe que esto era a lo que me quería dedicar ya que es un área en la que siempre hay cosas por descubrir, en el 2009-2010 fui la única mujer en la NASA y estuve coordinando programas para que más estudiantes pudieran realizar estancias profesionales”, señaló.

“A las niñas y jóvenes les quiero decir que se permitan pensar y soñar qué tan lejos quieren llegar y una vez que lo visualicen y lo decidan que trabajen mucho, que estudien mucho porque todo llega, todo se cumple”.

El hecho de que aquí en México no existiera un sector espacial ni carreras científicas para estudiar y dedicarse a esta ciencia, hizo que Carmen tomara el reto de construir su camino fuera de casa.

La decisión de irme al extranjero a buscar el sector espacial me hizo darme cuenta que es un área muy nacionalista ya que este tipo de agencias como la NASA, por ejemplo, forman parte de la seguridad de Estados Unidos y esa parte fue a la que me costó adaptarme en inicio”, recordó.

El ser una mujer extranjera intentando abrirse paso en un ambiente dominado por hombres le representó una serie de limitantes, sin embargo, Carmen explicó que esto nunca fue motivo para desanimarse o bajar su ritmo de trabajo.

“Todavía hay mucho por hacer para que sea un igual en la cantidad de hombres y mujeres que trabajan en el sector, pero quiero seguir buscando las oportunidades e involucrarme en diversos proyectos”, comentó.

Una mujer inspiradora

“El premio me tomó completamente por sorpresa, creo que es una distinción muy especial por ser de la universidad de la que me gradué y porque creo que hacen falta este tipo de reconocimientos para que las otras mujeres puedan ver que sí se puede”, expresó.

El hecho de que se compartan las victorias de estas mujeres ayuda a influir en las generaciones que apenas están empezando y que ellas puedan llegar más lejos, agregó.

Sin perder de vista el objetivo, Carmen comparte que, a pesar de haberse dedicado a la parte de seguridad espacial y los satélites, su principal anhelo sigue siendo el alcanzar las estrellas.

“Ya estoy certificada para volar, no tengo un vuelo definido, pero quisiera en algún momento llegar a representar a México en algún vuelo para hacer ciencia, no nada más volar y regresar sino poder hacerlo con un fin específico”, concluyó.

Con información del Tec de Monterrey

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